La guerra entre Rusia y Ucrania ha ocasionado efectos negativos en la economía mundial, y se produce justamente cuando las economías de los paises de la región de América aún se estaba recuperando de las afectaciones provocadas por la pandemia del covid-19.
El impacto que ocasionará esta
guerra en América, se deberá a dos aspectos importantes: al acceso a los
alimentos y al acceso al petróleo en país.
La región de América Latina y el
Caribe, se caracteriza principalmente por haber países productores de petróleo
con importadores netos de petróleo. El petróleo es la principal exportación de
Colombia y de Venezuela y representa una parte importante de los ingresos
fiscales de Guyana y México. No obstante, es la principal importación de los países
de Perú y Chile.
Con las sanciones impuestas por
Estados Unidos y Europa, se espera que Rusia interrumpa las cadenas de
suministro globales y esto a su vez, se puede traducir en escasez de productos,
aumentos de precios; así como en una inestabilidad social y política.
En este contexto, hay al menos cinco impactos que dejará la invasión de Rusia a Ucrania en la región de América:
En el 2021 la inflación anual de la región alcanzó un 6,6%, esa tasa aumentó a 8,1% en abril de 2022, al tiempo que muchos bancos centrales anticipan que la inflación se mantendrá elevada en lo que resta de año, por lo que la mayoría de los paises de la región ya han superado el límite de inflación establecido por los Bancos Centrales. Probablemente, el aumento de los precios de los alimentos y del petróleo impulsará más la inflación.
Los mayores
precios establecidos en las materias primas, el aumento de los costos de
transporte y las perturbaciones en las cadenas internacionales de suministro
impactarán las exportaciones de bienes de la región.
A finales del año 2021, la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe proyectaba un aumento del 10% del valor de las
exportaciones regionales de bienes y del 9% del valor de las importaciones. Sin
embargo, debido al aumento de los precios de varios de los principales
productos que la región comercializa, la CEPAL eleva la proyección para el 2022 a
una expansión del 23%, tanto de las exportaciones como de las importaciones.
Rusia, no es considerado un socio
comercial importante para la región de América Latina y el Caribe (a excepción
de Venezuela, Nicaragua y Cuba), pero sí representa una parte importante de la
balanza comercial de China. Y pues, China si es un socio comercial fundamental
para América Latina y el Caribe, y es probable que también la
región sienta la disminución del comercio entre China y Rusia.
Debido al lento crecimiento y a
la aceleración de la inflación, se espera que la pobreza y la pobreza extrema
se eleven por encima los niveles estimados para 2021. La incidencia
de la pobreza regional, para el año 2022, alcanzaría un 33,7% (1,6 puntos
porcentuales más que el valor proyectado para 2021), mientras que la pobreza
extrema alcanzaría un 14,9% (1,1 puntos porcentuales más que en 2021). Este
resultado refleja el fuerte aumento de los precios de los alimentos y son niveles notoriamente superiores a los observados antes de la pandemia e
implican otro retroceso en la lucha contra la pobreza.
Otra de las áreas donde se
sentirá el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania es en el
endurecimiento de la política monetaria.
La volatilidad financiera y la
aversión global al riesgo han aumentado y como resultado de la guerra, los
flujos de capital hacia los mercados emergentes se han vistos afectados. Esta
tendencia podría acentuarse en los próximos meses si continúan las presiones
inflacionarias en las economías desarrolladas y si sus bancos centrales
profundizan las políticas monetarias contractivas, incluidas alzas de las tasas
de interés y la reversión de los estímulos monetarios.
Las políticas monetarias más
restrictivas tendrán un efecto más severo en los países altamente endeudados de
la región, pues el acceso al financiamiento para renovar la deuda anterior o
incrementarla en términos netos se vería afectado.
Por su parte, la subida de las
tasas de interés tendrá fuertes efectos en los países en que la deuda alcanza
una alta participación en el total de la deuda externa. Muchos países de la
región se encuentran en esa situación, en donde el efecto
positivo en el saldo de su comercio exterior de materias primas podría
contrarrestar el alza del pago de intereses mientras que, en otros, que pueden
tener saldo deficitario, la combinación de ambas fuerzas podría generar
situaciones de elevada vulnerabilidad. El aumento de las tasas también
deteriorará la situación financiera del sector corporativo no financiero, que
presenta un elevado nivel de endeudamiento en la región.
En la mayoría de los bancos centrales de
la región, las tasas de referencia de la política monetaria han alcanzado
niveles similares a los del año 2017. Los bancos centrales del Brasil, el Paraguay
y el Perú son los bancos que han incrementado las tasas en más oportunidades,
mientras que el Brasil, Chile y el Paraguay son los países que tuvieron los
mayores aumentos acumulados de este instrumento de política monetaria.
Tras este escenario, algunas autoridades monetarias de la región se encuentran en un dilema, pues alzar las tasas de interés para frenar las presiones inflacionarias reduciría el espacio de política monetaria para sostener la actividad económica y la demanda agregada, lo que podría frenar el crecimiento económico.
Fragmentación regional
Existe la posibilidad que la
guerra entre Rusia y Ucrania resulte en una mayor fragmentación regional, con
variaciones en las respuestas de los gobiernos de ALC a la escalada de Rusia. Lo
cual es muy preocupante en un contexto de crisis de gobernabilidad como lo
señala el reporte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo:
América Latina y el Caribe: Gobernanza Efectiva, más allá de la Recuperación.
Así, la pandemia del COVID-19 debería verse como una crisis de gobernanza,
además de una crisis sanitaria, en medio de la baja confianza en las
instituciones y la polarización política y social, entre otros factores.
Además, en los últimos ciclos
electorales hemos visto una sobrerrepresentación de candidatos enfrentados en
segunda vuelta con posiciones políticas en extremos opuestos y ganando con
márgenes muy escasos. Debido a esto, los ganadores electorales gobiernan cada
vez más con un apoyo legislativo limitado y capacidades débiles para promulgar
reformas.
Rusia tiene poca capacidad militar, pero
no hay que bajar la guardia en Latinoamérica
Rusia ha incrementado su papel como exportador de armas a la región. Sin embargo, esta relación está desequilibrada, pues Rusia es un proveedor de armas clave para Cuba, Nicaragua y Venezuela, la región en su conjunto representa menos del 15% de las exportaciones de armas rusas. Debido a eso, la relación de Rusia con Cuba, Nicaragua y Venezuela es lo suficientemente fuerte como para que la amenaza del despliegue de actores militares sea creíble.
Sin embargo, el investigador del Centro para el
Progreso Estadounidense, Max Bergmann, aseguró que Rusia es una fuerza contra
la democracia y que esa es una posición global que ellos defienden, ya sea en
América Latina o en África. Si Rusia se ve afectada por las fuertes sanciones
de Estados Unidos, buscará formas de socavar a EE. UU. para amenazar al país
norteamericano con el traslado de fuerzas militares en América Latina
Un impacto económico desigual
Según el economista Benjamín De Yurre, no
se puede analizar la situación financiera como un bloque monolítico, pues
primero debemos saber cómo está la situación económica de los países de la
región, pero sí considera que los que están con una deuda muy alta van a tener
consecuencias mucho más complejas.
Pese a esta situación, algunos países
productores de petróleo de América Latina, como Brasil y México, podrían
beneficiarse ante la falta de este producto y los precios se
dispararían, como se está viendo ahora.




